En un momento de la historia argentina donde la Salud Pública está contra las cuerdas, te invitamos a dar una vuelta por uno de los Hospitales Públicos más reconocidos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una visión en retrospectiva para entender por qué el MARIE CURIE  merece nuestro respeto y reconocimiento

MAYO. Se adentró en el 2018 con una cortina gris. Las precipitaciones, día y noche, nos acompañan en el recorrido. Esta tarde salió el sol,  con él nuestros pasos. Y entre “bus” y “bus” me encuentro caminando por la Avenida Patricias Argentinas dentro del Parque Centenario, en el barrio de Caballito. Tránsito, en demasía, dividido por un verde boulevard intervenido por una senda de cemento para bicicletas, patines, patinetas. Los más rebeldes trotan por la vereda de enfrente con sus equipos deportivos, el spotify activo y las botellas de agua como pesas.  Este cambio de perspectiva visual me llevó hacia él. Un ícono en lo que respecta a la salud del país. Un bello edificio de estilo Europeo. Lo más cercano a la calle, una guarda intercalada entre columnas de material y rejas. Dos portones laterales de hierro, con detalles de labrado, indican la entrada y salida de las ambulancias, con recorrido en “U” hasta el hall de ingreso. El portón central, te regala un atajo directo a la entrada, con dos series de cómodas y blancas escalinatas, escoltada por  pequeños jardines. Arcadas, ventanales y ventanas indican que la intención es llevar la luz hacia adentro. ¡Y nada más literal que ésto! Desde lo físico, lo concreto, su particular diseño arquitectónico en forma de “H” se ha realizado con este fin.

Nos encontramos ante un hospital oncológico, fundado en 1931.  Su primer Director fue el Doctor Humberto Carelli, actualmente el Dr. Alejandro Oscar Fernández. Cambió su nombre a medida que el hospital fue evolucionando, creciendo y mejorando. En 1961 se instaló en él la primera bomba de Cobalto en el país, marcando definitivamente la orientación del hospital.  El 24 de Mayo de 1991 le fue entregado el nombre actual MARIE CURIEHoy por hoy es el único hospital en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dedicado, en su totalidad, a esta especialidad. Bonito por fuera y por dentro. En su interior los pisos de mosaico reflejan la luz dorada que ingresa por los ventanales junto con la brisa fresca. Pasillos de tonalidad ámbar, de metros y metros de longitud, te presentan puertas en zigzag y bancos macizos de madera, intercalados. La culminación de los mismos, se corona con inmensas escaleras de mármol con barandas de hierro forjadas, hermosas, y techos altísimos, característicos  de este estilo. Tres pisos que abarcan las áreas de salas de internación, de mujeres y de hombres, con más de cien camas. Piso de clínica oncológica, piso de clínica quirúrgica, terapia intensiva, consultorios externos, hospital de día, radium, entre otros. Comenzó siendo un Instituto pero su complejidad se acrecentó con el paso de los años, hasta ser hoy el SAMURAI de la SALUD PÚBLICA en ONCOLOGÍA.

Y aquí estamos, recorriendo un barrio de la capital de Buenos Aires, donde el MARIE CURIE marca una impronta. En un hospital  donde la hermandad entre los pacientes junto con los profesionales “hacen la fuerza”. ¿Querés saber lo que es el compañerismo, la solidaridad, el apoyo, la contención, la voluntad y la Fé? Seguí sus huellas, apoyate en sus paredes y simplemente contemplá esa realidad. ¿Querés verificar que la Salud Pública  está plagada de excelentes profesionales? Date una vuelta por acá. Un HOSPITAL, sí, con mayúscula, que tiene un corazón propio e inmenso. Un Hospital que tiene una IDENTIDAD definida e innegociable. Organización, que por supuesto padece los contratiempos e inconvenientes al que todo servicio público en nuestro país debe enfrentarse y resolver pero, como una locomotora, tira hacia adelante. Te invito a que hables con los pacientes mientras se hacen un tratamiento  con “quimio”, o esperan para la consulta o la sesión de rayos y que te expliquen ellos su experiencia. A veces es necesario atravesar la pantalla, mirar más allá, ponerse en la piel de otro para reconocer valores éticos, morales, vivencias, para valorar lo que tenemos y apoyar a quienes se comprometen con el desarrollo y mejora en los tratamientos de la salud pública.


 

Su nombre es en reconocimiento hacia una mujer que luchó contra huracanes sociales y cánones establecidos para lograr su propósito. MARIE CURIE nació en 1867 en Varsovia. En 1891 realizó sus estudios universitarios en Francia, ya que en su país natal las mujeres “no tenían permitido” asistir a la universidad. Obtuvo licenciaturas en Física y en Matemáticas. Se especializó en el estudio de los fenómenos de radiación, primero junto a su marido y luego de su muerte continuó sola en este camino. Ganó más de un premio Nobel, en Química y en Física. Se le debe nada más ni nada menos que el descubrimiento del polonio y el radio. Falleció en 1934 como consecuencia de una enfermedad, posiblemente, relacionada con la alta y permanente exposición a la radiación durante toda su vida.