La idea de juventud históricamente ha sido unida a la lucha por los ideales. Ciertamente ser jóvenes es el estado de mayor actividad social, laboral, educativa, cultural, recreativa, una porción de tiempo que consume nuestra energía sin demasiado esfuerzo. Escuchamos que la utopía se corresponde con ese tiempo de juventud y que la madurez trae consigo cierto equilibrio en donde las utopías se rebajan con un poco de agua. Pero son tiempos de lucha y podríamos enumerar varias: la Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, la lucha por el aumento en los salarios docentes de todos los niveles educativos, el reclamo de los trabajadores por el cierre de muchas empresas, y la lucha por vivir cotidianamente sin tener que dejar la vida por una tarifa. Estas luchas se instalan sin importar la edad porque si hay algo que caracteriza a la juventud es ese anhelo de conquista basado en la justicia y la libertad: lo que es justo.

 El mundo gira en dos direcciones, por un lado la juventud estética que elimina las arrugas y por otro la juventud que se funda en la lucha y el empoderamiento.

Dos caminos que se bifurcan. Pero nos ocupa la juventud eterna, esa que se renueva a partir de los deseos que nos mueven sin importar la edad.

#CongresoDeLaNación.Cómo será de eterna la juventud que ese edificio que en todo el mundo representa la lucha universal por los derechos del hombre, ese edificio público es testigo de intentos, logros y de muchos deseos de juventud, revitalizando nuevas conquistas y proyectando libertades individuales y colectivas. Las luchas se montan sobre lo ganado y se perpetúan en cada generación. Las calles y sus edificios son testigos concretos que hacen visible en el espacio público los reclamos. Estamos justamente en un tiempo de activa participación para lograr el reconocimiento del trabajo docente universitario y la universidad como espacio común del que todos formamos parte. Algunos ejerciendo una profesión universitaria y otros vinculados con ese conocimiento de diversas maneras: en los hospitales públicos, las escuelas, los espacios culturales y toda la esfera pública gubernamental. Nadie está fuera de lo público porque en distintos niveles somos alcanzados en cada uno de los derechos logrados.

#BuenosAires. La ciudad es el epicentro de los reclamos a nivel nacional. Dios quizás atienda en Buenos Aires, pero las luchas no tienen región. Si las calles del centro reflejan esas luchas es porque aún falta mucho por hacer. Los turistas toman fotografías de nuestras mareas verdes a favor de la legalización del aborto, de las clases públicas de las universidades, de los camiones en la Avenida 9 de Julio regalando verdura o leche en justos reclamos de sus trabajadores. La ciudad es un mosaico de acciones colectivas más que de interrupciones de tránsito. Las conquistas no tienen edad y seguirán replicándose para ampliar derechos cuando la sociedad los crea justos. Esta hermosa ciudad en la que vivimos no es más que un mar de luchas que tiene su inicio en la Conquista de América. Cuántos derechos por reclamar y cuánta juventud ha pasado bajo el puente y seguirá pasando.

Y como venimos haciendo en otras ediciones vamos a presentar un libro con mucho coraje. El colectivo Poetas por el derecho al aborto legal no sólo puso su voz  cada martes, en cada una de las jornadas frente al Congreso de la Nación, sino que le dio forma real a un reclamo: publicaron un libro con la voz de 54 escritoras al que llamaron Martes Verde. El colectivo nace de la mano de María Alicia Gutiérrez y Juana Roggero. Autoras y luchadoras que ponen en circulación una de las tantas voces del feminismo a través de la literatura. La ciudad, una vez más, es el eco de las conquistas y los deseos colectivos. Mujeres eternamente jóvenes.

Si querés conocer a estas poetas y a las editoriales independientes  que representan otra cara del trabajo artístico, citamos a cada una de las 9 editoriales  que forman  parte de Martes Verde: Paisanita, Mi gesto pank, El ojo del Mármol, Viajera, Pánico el Pánico, Club  Hem, Ediciones Presente, Gog & Magog, Color Pastel.