Buenos Aires tiene tantos rincones y hendijas, estilos y colores.  Cada ladrillo cuenta una historia, nuestra historia. Quienes vivimos aquí, por la vorágine del día a día, por la costumbre de pisar sus calles a toda hora, en tantas ocasiones, olvidamos su voz. Buenos Aires susurra y grita, sonríe y llora. Levantá la vista, olvidate de las quejas e inhalá lo que cuentan sus paredes, su cielo, sus grietas. Que está sana y rota, como vos, como yo.

#La Boca camino este barrio porteño. Entre pinceladas y tango,  empedrados y autopista, se presenta. Otro edificio digno para la vista. Para fotografiar día y noche. Arcadas, ventanales infinitos, rusticidad y elegancia en perfecto equilibrio. Si la arrancáramos de raíz, y la plantamos en una ciudad europea, nadie la acusaría de intrusa.  Ahí veo una torre, que con un reloj, marca la hora de conocer su sinuosa historia.

#LaUsinaDelArte como hoy es llamada . Ubicada entre la Av. Pedro de Mendoza y la Calle Senguel. Una construcción que me recuerda por sus detalles arquitectónicos al “Palacio Medici”, en Florencia, por su estilo gótico característico. Atravesó tantas transformaciones como un humano a lo largo de la vida. Los alrededores delatan tibiamente su origen, igual que su nombre. Un edificio diseñado por el arquitecto Juan Chiogna, italiano, construido entre 1912 y 1916. Donde se asentó durante casi un siglo la compañía de electricidad Italo-Argentina de Electricidad, luego SEGBA.  Historia de tejes y manejes que llevaría consigo otro artículo.

#DeAyerAHoy.Durante la presidencia de Menem, en los 90’, con su numerosa cadena de privatizaciones, el edificio y la empresa estatal quedaron a merced del olvido. Permaneció en silencio, totalmente abandonada durante diez años. Como sucede en este país una y otra vez, intereses personales, políticos y económicos estrangulan proyectos y servicios públicos hasta ahogarlos en la extinción.

Recién en el año 2000, el Presidente Fernando De La Rúa junto con Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno de ese entonces deciden colocarle una máscara de oxígeno para traerlo a la vida nuevamente. Es cuando la idea de crear allí un Centro de Cultura toma forma, la suficiente como para que en 2001 se apruebe la instalación del Auditorio de la Ciudad. Sin embargo al mismo tiempo el país entra en una de las crisis políticas, económicas y sociales más relevantes de la historia. No voy a adentrarme en el caos que vivimos en esos difíciles años pero queda claro el por qué se detuvieron las tareas del proyecto.

En 2007, con Kirchner de presidente, y Telerman, acompañado por la ministra de cultura Silvia Fajre, vuelven a accionar sobre el edificio.  Finalmente, superando los obstáculos, en 2012 se inaugura.

Un sinfín de trasformaciones edilicias, de aislamientos acústicos.  Calderas por butacas, ladrillos por  hierro, plataformas por escenarios, cemento por madera, subsuelos inundados por salas y más y más y más. Cambió su piel, tantas veces, como fue necesario hasta convertirse hoy en un espacio donde el arte despliega sus alas, donde el silencio es suplantado por música. Una bella sala sinfónica te acoje, y exposiciones de obras de artes pláticas, espectáculos de danza, entre otros, te reciben con ánimo.

Durante todo el año tenés la posibilidad de disfrutar junto a tus hijos, amigos, hermanos, pareja, una cantidad de actividades de lo más variada, y de gran nivel artístico.

Salí a inspeccionar y sé testigo real de una transformación edilicia que llevó décadas y acompañó diversos procesos históricos de nuestro país, de nuestra ciudad. Observá con atención cada detalle. Escuchá todo lo que la  tiene para contarte.

Agenda de la Usina!
Vi. 21/09/18