Qué se lee, qué se produce, qué se ve cuando se está en crisis

Las veces que voy al teatro, una de las artes que más me convoca, además de la escritura, me dispongo con una necesidad personal a disfrutar y a recibir. Necesito llevarme algo, aplaudir con ganas, decidir qué tomo para la vida de todos los días. Qué piensa aquel que crea algo para sus espectadores pero también para sí mismo, el que se toma tiempo de buscar una obra, darse con inteligencia y sensibilidad, armar una puesta, inventar un espacio para el espectador y darle todo lo que está delante y más allá.

En estas semanas algunas obras me han hecho pensar en qué le pasa a la gente cuando la realidad no se puede esquivar. Se pueden esquivar los lugares clandestinos de abortos ilegales, pero no a la mujer con todo su universo, a personas tiradas en la calle, pero no a la pobreza. Nos pueden sobrepasar las crisis económicas, sociales, educativas pero la realidad política no puede evadirse. Porque la política se deja ver en las crisis, lo político está ahí haciendo preguntas a través de los problemas diarios. Y cuando nos damos cuenta que una obra tiene valor por los mundos que abre, la política vuelve a su lugar.

Las entradas están caras y más que nunca el espectador tiende a ser muy selectivo, una especie de inteligencia intuitiva se nos cruza y el arte ocupa ese lugar de la preocupación desmedida, casi que gastamos lo poco que tenemos porque qué otra cosa más que el arte, para inventar una salida. Esta profunda necesidad de entender tiene que ver con lo político como diálogo con la realidad. Una de las obras que me asombró y me llevó a ligar al arte con lo político (rara expresión porque como sabemos todo arte es político)  fue Mamita! dirigida por la talentosa Sol Gilgorri, quien también es guionista de la obra.

Poner en escena el cuerpo de la mujer ya nos interpela sobre todo lo que está montado sobre él. Un mundo que se despliega a partir de todos los estereotipos que se ocultan y están a la luz de la realidad permanentemente. Lo más hermoso de esta puesta es el trabajo físico de un grupo de mujeres que durante una hora y algo se transforman en todas las mujeres posibles.

Lo político se vuelve potente no sólo porque estamos luchando por una ley, sino porque lo político está antes, en el cuerpo de la mujer en donde se han dispuesto muchos discursos: mujer-madre, mujer-puta, mujer-amadecasa, mujer-trabajadora, etc. 

Las crisis son el costado más intenso de la política y vale tomar estas etapas para producir algo tan hermoso como esta obra. Fui invitada por una amiga y desde que supe qué tipo de planteo me ofrecía no dejé de pensar en las formas que toman las crisis. No se puede esquivar lo político porque el arte, como dije muchas veces, sale a escena sin prejuicios. La realidad es política. 

EL GALPÓN DE GUEVARA

Guevara 326 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Viernes 19/10/2018 y 26/10/2018 – 23:00 hs