En la actualidad, muchas veces, los horarios laborales y la escasez de tiempo, empujan a basar nuestra alimentación en la compra de comida hecha o a la ingesta de productos preelaborados de supermercado. Situaciones cotidianas hacen que los tiempos se acorten y que el hábito de cocinar y preparar comidas caseras se pierda, principalmente entre los jóvenes.

#Nutrir al cuerpo. Es la función principal de las comidas  y muchs veces se deja de lado, sin medir cuanto repercute en el estado de salud de las personas. ¿Por qué? Porque basar nuestra alimentación en comida rápida y de diseño, no siempre colabora en con el aporte de todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Muchas sustancias utilizadas como métodos de conservación o como resaltadores de sabor, si bien cumplen roles de practicidad o estimulan el creciente consumo,  pueden producir,  a largo plazo, efectos negativos en el cuerpo. El consumo de estos productos a diario suele predisponer a una alimentación monótona, carente de nutrientes imprescindibles para la vida y con contenido excesivo de ingredientes perjudiciales para la salud.

Es por eso que me parece valioso en tiempos actuales, en los que muchas veces damos prioridad a lo urgente, mas que lo importante… resaltar la importancia de retomar los conocimientos culinarios de familia, de las abuelas y tratar de hacerse un tiempo para dejar comida preparada en casa y alimentarse sano a diario. Las ventajas de la comida casera son muchas.

Primero y principal es más rica. Mucho dirán que no hay como la comida en casa!

Por otro lado, las recetas tradicionales, se realizan con productos frescos y estacionales que resultan ser más nutritivos, ya que se cosechan en su en su estado de plenitud nutricional. El resultado, un plato mucho más saludable al estar libre de agregados no planificados, como los que tienen los productos de supermercados pre-elaborados.

Además, cocinando en casa es posible reducir la utilización de sal, obteniendo preparaciones con la cantidad necesaria de sodio y no más;  y a su vez, pudiendo aplicar nuevas opciones que nos ofrece el vasto mundo de los condimentos y las especias.

También los costos se abaratan ya que los productos frescos suelen ser más económicos.

Los platos caseros también pueden permitir mantener un estado de salud y un mejor control del peso ya que uno puede racionalizar mejor su porción, teniendo en cuenta el nivel calórico, de sodio y grasas utilizadas al momento de cocinar.

Si bien, algunas preparaciones pueden llevar un poco más de tiempo, uno puede preparar en cantidad el finde y stockearse para la semana.

Por último y aún más alentador, algunos estudios sugieren que personas que cocinan viven mayor tiempo.

Ahora también vale aclarar que no deberíamos preocuparnos si utilizamos productos alimentarios pre-cocidos o pre-elaborados  los  de manera ocasional o como un sustituto práctico o placentero, lo que no debemos es transformarlo en un hábito. Incluso, si nos detenemos a buscar, hoy en día podemos encontrar en góndola, algunos productos pre-elaborados  muy bien logrados a nivel nutricional.

La alimentación es muy importante y repercute en forma directa en nuestra  salud, vale la pena que le dediquemos un tiempo. A su vez , transmitir saberes culinarios a las nuevas generaciones es de gran ayuda y un acto de amor. Es entregarles a los más jóvenes una gran herramienta para poder cuidarse y comer con más vitaminas, minerales, nutrientes y  sin dudas, más sabor!

 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22578892