Porque celebro la diversidad no necesito prejuzgarte, cambiarte o tolerarte. Me tomo la libertad de conocerte, descubro lo que nos hermana y me veo reflejado en vos. Tu presencia es un encuentro y a la vez una oportunidad para construir un mundo más plural, democrático e inclusivo.

 

Hasta hace algunos años, cada 12 de octubre conmemorábamos el “Día de la Raza” para recordar el momento histórico en que los europeos llegaron por primera vez al continente americano y conocieron a sus habitantes originarios. Sin embargo, en 2010, a través del Decreto Presidencial 1584/2010, se propuso cambiar ese nombre por  “Día del Respeto la Diversidad Cultural Americana”.  En esta fecha y acorde a su nueva denominación,  se intenta llamar a la reflexión propiciando un diálogo intercultural que promueva los derechos humanos de la diversidad. 

 

Diversidad y diferencia

 

Cuando decimos que el otro es “diferente”, lo es siempre en comparación con uno mismo. Pero si nos ponemos en el lugar del otro, con su historia, sus costumbres y creencias, soy yo el que difiere desde su mirada. Entonces la idea de diferencia trae dificultades para que adoptemos una valoración positiva de aquellos que no se parecen a nosotros, impone distancia y crea barreras para el diálogo. De hecho cuando la historia “oficial” habla de “la conquista” o el “descubrimiento de América” pone el énfasis solo en la cultura europea como protagonista de los sucesos, cuando en los hechos, América ya estaba poblada y por lo tanto había sido descubierta por los primeros seres humanos que llegaron al continente.

En cambio, hablar de diversidad implica no juzgar a las culturas con el sesgo de la cultura propia para poder comprenderlas y ¿por qué no? honrarlas. Se trata de ver a cada cultura como una unidad en sí, con su lógica interna, criterios de vivir, formas de expresarse y relacionarse con el entorno.

Bajo esta mirada, nos reconocemos a nosotros mismos como diversos, como un eslabón más del desarrollo cultural de la humanidad. Así, corremos el foco egocéntrico y abrimos la puerta hacia el intercambio y el aprendizaje con el otro como una forma de enriquecernos mutuamente.

La diversidad cultural como camino

 

El 12 de octubre de 1492 se produjo el encuentro de dos mundos que hasta el momento habían vivido por separado. Esto permitió el florecimiento de una diversidad cultural inédita que se expresó en la economía, las artes, la organización de la sociedad y aportó a la construcción de nuestra identidad como americanos.

Aunque también, concebidos como un otro diferente y muchas veces inferior, este enfoque habilitó el despojo, la agresión y el exterminio de las comunidades originarias y de sus culturas, muchas veces contrapuestas con los valores del capitalismo occidental.

Hoy, esta fecha propone reflexionar acerca de nuestra historia y encaminarnos al diálogo y los derechos de los pueblos originarios, tal como lo indica la Constitución Nacional en su articulado sobre la igualdad de las personas, dándoles la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.