La Auditoría de la Ciudad cerró el presupuesto 2019, sin embargo en esta ocasión, la auditora general  Mariela Coletta, decidió por primera vez no acompañar con su voto el presupuesto.  Según comentó #BAenRedel motivo de su oposición se debe a que, llamativamente, cada vez cuesta más controlar y acceder a la información necesaria para poder detectar la falencias y dar aviso a la gestión de Gobierno actual para que pueda tomar las medidas corrspondientes para su solución. Sin embargo, no solo esto no sucede, sino que  los proyectos seleccionados por la mayoría de auditores , que por cierto, son oficialistas;  son los más chicos y de menor impacto para la vida cotidiana de los porteños.

Hubo obras de grandes dimensiones que no fueron contempladas. Por ejemplo, el Paseo del Bajo y los subtes. Resulta curioso porque siempre se controlaron los subterráneos y este año no, justo cuando está próxima a renovarse la concesión y hay miles de reclamos por parte de los usuarios por problemas de funcionamiento y de seguridad, entre tantos otros.

En cuanto al paseo del bajo, hay un extenso informe que da cuenta de numerosas irregularidades en el proceso de licitación, así como también de las obras complementarias que este proyecto también implica. Partiendo desde los argumentos que se expusieron, de los que no se puede afirmar su validez, porque se basaban en el código civil anterior,  hasta la modificación del orden de adjudicación de los tramos y el otorgamiento dudoso a la empresa Corsán Corviam – Isolux que luego quebró.

Todo esto en el contexto de una gran cantidad de desprolijidades: se abrieron los sobres en un lugar que no indicaba el pliego y con funcionarios que no eran los que estaban establecidos. Además no se pudo comprobar la integridad de la información y se hicieron un montón de cambios injustificados. Todo eso lo detalla el informe que fue aprobado por unanimidad por el colegio de auditores.

De principio a fin, el proyecto presenta una clara necesidad de ser auditado, y sin embargo, por decisión del oficialismo, no se hará.

Yo no sé cómo explica el Gobierno que la obra más grande que lleva adelante no deja que sea controlada. No hay ningún motivo, no hay argumentos”, afirmó Mariela Coletta.

Otras cuestiones que quedaron  “fuera de control”

Otro de los temas excluidos son las concesiones. Existe un informe sobre una enorme cantidad de concesiones donde los cánones que se pagan son irrisorios comparado con lo que recaudan. Por ejemplo, para un evento reciente de tecnología educativa se le pagó a la Ciudad por el uso de 4 días del Centro de Exposiciones la suma de 5 millones de pesos cuando usualmente el canon que pagan mensualmente es de un millón 400 mil pesos.
En materia de educación, de todo lo que es Escuela Secundaria del Futuro, no se va a considerar nada. Tampoco lo que es formación docente, ni qué información se relevó para tomar la decisión de crear la UNICABA. “En el momento en que se lanzaba la Escuela Secundaria del Futuro, super tecnologizada en mis manos tenía un informe que decía que el 50 por ciento de los cargos docentes estaban sin cubrir y el 70 por ciento de las escuelas no tenia internet (…) Entonces yo me preguntaba de qué manera vas a implementar la secundaria del futuro, entre otras preguntas que no concuerdan con lo que nos dicen desde el Ministerio de Educación”, señaló Coletta.

También quedaron afuera de la planificación para el año próximo el control de los complejos urbanos de viviendas. En un informe de principios de este año sobre viviendas pertenecientes a los barrios de Villa Soldati, Piedra Buena, Castex y Colonia Sola  se habla directamente de “riesgo de vida” en cuanto a problemas de infraestructura y condiciones de vida.

Desidia y falta de diálogo: dos caras de una misma moneda

El hecho de que en la Auditoría General de la Ciudad se generen mayorías automáticas empeora estas realidades de los vecinos, porque perTodas las entradasmite que se decida arbitrariamente no hacer nada al respecto, sin dar lugar a la discusión democrática y sin escuchar la voz de quienes piensan distinto.

En este sentido, Mariela Coletta señaló: “Me encantaría no votar nunca más en contra de la planificación. Yo apunto a que exista una apertura, hace falta más que palabras. Mientras no lo veamos reflejado en un diálogo concreto en los espacios, lo veo complicado”.

 

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