Los factores económicos que atraviesa el país, llevan a que el ciudadano porteño se reinvente  día a día para no caer en un colapso.

Si bien el Estado, dice “solidarizarse” con los pequeños y medianos empresarios aplicando planes para motivar e incentivar a emprender, como dice Luis Espeche en su nota  (#¿EmprendedurismoOTrabajoPrecario?) “Se alienta a que las personas tengan una actitud proactiva y emprendan un camino comercial autónomo que les permita “crecer”. La autogestión parece ser parte de un clima cultural contemporáneo.”

No todo es tan rosa como parece, el mensaje por parte del estado, en primer lugar es ambiguo: promueve al crecimiento y los emprendimientos, pero al mismo tiempo, no genera las condiciones como para que sea posible. La cantidad de impuestos, el incremento que en ellos se ha registrado en este último tiempo y, sumado a ello,  la caída del consumo, afectó de manera considerable  a los pequeños y medianos empresarios.  Y más aun si, entre los primeros, ubicamos  a aquellos que con gran esfuerzo  logran abrir su local; y desde el día uno, se enfrentan a costos impositivos prácticamente iguales a los de una empresa consolidada y con mayores ingresos..

Por esa razón y citando nuevamente a Luis Espeche, continuamos ese necesario debate acerca de la verdadera intención del Estado: realmente fomenta el emprendedurismo en pos de aquel que desea encaminarse a concretar su proyecto, o  de una manera sutil, procura corrernos del sistema de trabajo asalariado?  En un país donde la incertidumbre está a la orden del día y el Estado no es gran garante, realmente se puede emprender?

En una economía inestable mantener el costo de productos y servicios es imposible. Esto genera un déficit en los ingresos de ese emprendedor; y acuerdo a lo que se desprende de los estudios contables, “ninguna empresa en su primer año de fundación cierra con utilidad”. Qué significa? que si lo poco que tenés lo invertís  y por otro lado,  debés “contribuir” con un gran porcentaje al Estado, te va a generar más dudas que certezas, al momento de optar por arriesgarte o quedarte dónde estás.  

Con estos interrogantes, no queremos condicionarte, emprender es una experiencia maravillosa que te permite crear  y estar en contacto con tus sueños y proyectos, pero sí debemos hacer un llamado de atención al Estado, exigiendo un escenario propicio para poder crear, desarrollarnos, y  lograr el apoyo inicial necesario para poner primera, y arrancar.