El tango es orillero, nació de esta manera, en los borde del Río de la Plata a fines del siglo XIX. Imaginemos el puerto de Buenos Aires con sus inmigrantes, sus sonidos multiculturales, sus instrumentos variados hasta llegar al bandoneón. Primero imaginemos bailes, conversación, festejo en la noche de los suburbios. Pensemos en los ritmos que están en sus bases: fandangos, zarzuelas, vals, toda una serie de estilos provenientes de las olas inmigratorias. Se baila en sus comienzos como lucha, luego entre hombre y mujer, pasa a los prostíbulos como baile sensual y se expande, conquista a todas las clases hasta nuestros días. En los barrios el tango se vuelve arrabal y el arrabal se vuelve poesía con el tango.

El Tango!!!. Sí señoras!!!!! De la voz de mujeres hermosas, talentosas y llenas de pasión. El tango que parece cosa de hombres, al menos una larga tradición nos señala esto, llegó a multitudes en un periodo de la escena del cine nacional, de las voces de mujeres que hicieron del género musical un hecho artísticamente valioso. Tita Merello, Libertad Lamarque.

La primer película argentina con sonido fue Tango! 1933 de Argentina Sono Film. Podemos adivinar qué voz inaugura en una sala de de Buenos Aires, llena de espectadores ansiosos por esta novedad que trae la industria cinematográfica argentina?. Una mujer: Azucena Maizani. Quién diría que en una sociedad de muchas tradiciones patriarcales la voz femenina fuese la encargada de inaugurar una etapa importante en el cine argentino. El tango se incorpora en la escena, en un primer momento, como un género musical que refuerza el drama, no es protagonista, se va deslizando como un acompañante generoso. Luego las letras que proponen sus canciones se convierten en tema para el cine: el arrabal, el centro, los barrios y todo ese mundo tanguero tan identificado con la vida porteña. Bares, cafetines, los cantantes que buscan triunfar y llegan a consagrarse como estrellas de la canción. De esta manera el tango sale de los cafetines y se instala en la gran pantalla. La cultura lo arroja a las grandes masas y las caras de nuestras cantantes ya no podrán pasar al olvido.

Arrabalera1950. La enorme Tita Merello con rasgos profundamente dramáticos, su postura de guerrera, su voz potente que lucha a la par con el tango. Por otro lado la delicada voz de Libertad Lamarque tan ligada al melodrama, un tango lírico que casi se parece al silbido de un pájaro. Y el tango se va estilizando en cada una de las versiones, en cada una de las películas, y detrás de él se despliega un imaginario porteño que nos dirige a Carlos Gardel y a todas las maravillosas orquestas que hemos perdido. Pero en el barrio de Boedo, en ciertos restaurantes, el espíritu callejero del tango busca quedarse. Algún bandoneón nostálgico da vueltas por las mesas, entre familias, parejas, amigos,  intentando recuperar esa magia melancólica que tiene este género que nos identifica como argentinos en el mundo; y que nos recuerda que el tango y Buenos Aires son inseparables…