Las vacaciones de hoy no son como las de antes. Aquella imagen de la familia entera viajando al exterior o alquilando una casa en la costa por toda la temporada está en extinción. En parte esto es el resultado de la crisis económica que atravesamos, que nos lleva a reducir costos y buscar alternativas más baratas, y por otro lado, se vincula a nuevos hábitos y formas de disfrutar del tiempo libre.

El crecimiento de las tecnologías acompaña a estos cambios. Actualmente, muchos adolescentes e incluso niños disfrutan más de quedarse en sus casas jugando a los videojuegos, mirando su serie favorita o chateando por alguna red social que realizar deportes o alguna salida al aire libre. La propuesta es entretenerse, interactuar o incluso “viajar sin salir de casa”. Tal vez lo que debamos pensar es cuán beneficioso es para los chicos que pasen tantas horas frente a una pantalla aislados del mundo real.  

Quienes se quedan en la ciudad pueden disfrutar de una gran cantidad de parques públicos ubicados en distintos puntos de Capital Federal. Tomar sol, hacer deportes, correr, leer un libro a la sombra de los árboles o ir de pic nic con amigos son las opciones elegidas por aquellos que por distintos motivos deciden no salir de la ciudad. Las nuevas playas de Buenos Aires también cuentan con una atractiva agenda de actividades de las que puede participar toda la familia.

Están también aquellos que prefieren la intimad de un entorno más familiar. En ese caso, el alquiler de quintas es un boom que en los últimos tiempos vino a satisfacer esta demanda. El diferencial está en contar con un espacio privado, solo para nuestros invitados, sin el límite de los horarios de cierre que tienen los parques públicos y compartiendo los gastos del alquiler, la comida o el traslado. Las quintas de la zona Norte del Gran Buenos Aires son las más elegidas a la hora de concretar esta opción.

Otra de las alternativas en momentos de crisis es el microturismo. Destinos como Chascomús, Tandil, San Antonio de Areco, San Pedro o Ramallo ofrecen una opción de desenchufarse sin alejarse demasiado de la ciudad y con precios accesibles. Así, a pocas horas de viaje en auto o mediante el transporte público se puede disfrutar en familia o en pareja de la naturaleza, los paseos, actividades deportivas y la oferta gastronómica de esos lugares.

Para promover el turismo nacional a pesar de la situación económica, el gobierno lanzó una serie de iniciativas destinadas a poblaciones vulnerables del país. Por ejemplo,Ahora Verano, es un programa de descuentos en la costa atlántica que incluye el alquiler de carpas y sombrillas en balnearios nacionales. A él se le suman los programas de turismo social, que comprenden “unidades turísticas” con servicios de alojamiento y gastronomía, e instalaciones de apoyo (polideportivos, piscinas, paradores de la playa, museos, etc.). Adultos mayores, estudiantes y grupos familiares pueden tramitar estos beneficios.

 

¿Elección o única alternativa?

El verano de 2019, al igual que el de los últimos años parece estar marcado por el efecto de la crisis económica, que nos lleva a achicar gastos y por un cambio de época donde las formas tradicionales de vacacionar están cambiando hacia otras tal vez más fragmentadas, variadas y con menores costos para el bolsillo.

Cuánto influye lo económico y lo cultural en nuestras costumbres es algo difícil de determinar. Lo que sí podemos ver es cómo el ingenio se agudiza cada año para no sacrificar el disfrute y el descanso con los recursos que se cuenten y renovar las energías.