El año nos ha dado bastante trabajo, hemos trepado las situaciones con mucho esfuerzo intentado salvar tiempos de descanso. La ciudad nos ha empujado a transitar la vida diaria acompañando cada lucha cotidiana, individual y colectiva, y la ciudad nos acompaña también en el verano. Las calles se vacían un poco y todo se vuelve como un pequeño desierto. Pero no todo!. Muchos nos quedamos recuperando tiempo y lugares. Buscamos propuestas aunque debamos cruzar de un extremo a otro. Sin embargo el calor aplasta, la comodidad invade y pasamos sentados en un sillón toda una tarde, hasta que dé. Las series de Netflix nos introducen en un mundo de difícil escape. Infinitas propuestas, recomendaciones de amigos, estéticas, géneros. Qué complejo este tema, las imágenes cada vez más reducidas y aquello que un principio nació como un arte para las masas hoy es apenas el esbozo de un sillón. Y lo digo como espectadora de este formato. Pero qué hacer si ir al cine es casi imposible!.

Vamos a intentar en esta nota sumar nuevas estampas urbanas, proponerte un camino de imágenes muy particulares que tal vez te llevan a salir del sillón, tomarte un subte o por qué no una bicicleta cuando el sol nos da un descanso. En el bajo autopista de Acceso Oeste y General Paz hay un artista joven, muralista, que tomó las paredes y diseñó Parque Cromo, colores urbanos que acompañan a los conductores un largo trecho. Justo en el límite entre ciudad y  provincia. Lo curioso es comenzar a recorrer la ciudad y sorprenderse con sitios, paredes, rincones que nos invitan a conocerla. El verano es ideal para correr los límites.

La ciudad tiene sus rincones poéticos y soy especialista en hallarlos, la curiosidad en verano aumenta porque los días cálidos te expulsan de tu casa.  Atrapar las calles y rastrear te hacen un buen turista. Sigamos la ruta de los jardines y el arte.

Descubriste los jardines del Museo Larreta en el barrio de Belgrano?. En el interior del museo hay un bello jardín diseñado con una estética andaluza, allí vivió el escritor Enrique Larreta. Lo curioso es que este escritor modernista también dirigió cine: El linyera. 1933.

Podés llevarte un buen libro, sacar algunas fotos interesantes, escribir o pintar un poco. Te vas a dar cuenta que la belleza artística del interior del museo también tiene su reverso.

El jardín de la Abadía se encuentra en La Abadía, Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos. Era un precioso lugar de exposición de arte latinoamericano diseñado por el arquitecto Carlos Thays, quien también se ocupó del Jardín Botánico. Lamentablemente la crisis tocó sus puertas y cierra su actividad, pero vale darse una vuelta por esos jardines que te hacen notar que el diseño de este jardín tiene mucho de arte.

El Jardín Botánico es otro de los sitios en donde podés tomar hermosas fotos al atardecer o por la mañana. Un paisaje con enorme variedad de plantas, flores, caminos con bancos a los costados, donde muchas veces encontrás artistas plásticos que ensayan su paleta de colores. Unos mates te introducen en un mundo silencioso donde cualquier libro te hace un lector atento. Te puedo recomendar a Roland Barthes con su obra La cámara lúcida: cuál es la esencia de la fotografía, aquella que punza en el corazón. Pensar estas cosas en este sitio te devuelve horas de sueño, te hacen más joven, menos quejoso y te llena de fuerza para el año que se viene. Pensar la imagen con potencia, habitar en nuestras escenas cotidianas para estar mejor.

Hace muchos años, en un rato libre de almuerzo en el barrio de Palermo, descubrí una casa de estilo particular. Se trataba de la casa del escritor Ricardo Rojas. El jardín te va a impresionar, una selva mínima, un sitio de inspiración para lo que sea, una rareza que introduce estilos culturales diversos. Algunas corrientes estéticas denominan a estas combinaciones con el término ecléctico. Como escritor vamos a mencionar sólo un dato: El santo de la espada, un libro sobre el General San Martín, fue llevada al cine por otro gran artista, el director Leopoldo Torre Nilsson. El día de la Cultura Nacional Argentina se lo debemos a este activo escritor. El Centro Cultural Ricardo Rojas es un espacio cultural que le brinda homenaje con su nombre, un pensador que resalta los valores americanos: lo indígena como parte de nuestra identidad. No es raro entonces que su casa es el reflejo de sus ideas, una combinación multicultural en términos estéticos, el brillo de lo plural en un jardín que te permite viajar y percibir la riqueza cultural a través de la arquitectura. Como verás la ciudad te abre sus colores porque es artística por donde la mires.

El jardín del Convento San Ramón Nonato  Un sitio histórico en pleno centro que divide el espacio urbano en dos: uno ruidoso de sus calles y otro de una apacible estadía. Hermosas galerías con un gato que da vueltas por ahí acompañando tu curiosidad. En una de las galerías funciona un pequeño restaurant por el que pasa mucha gente en los mediodías porteños, algunos locales de artesanías y un pequeño teatro que tiene funciones los fines de semana. Una capilla en el centro y de fondo la cúpula de una bella iglesia: Nuestra Señora de la Merced. Si tenés que hacer cosas por Microcentro o trabajás cerca te invito a que pases por ahí y te detengas en esos bancos y ese aroma natural. Toda la arquitectura del lugar, las columnas, los ventanales de las salas que rodean el jardín, todo se vuelve artístico. Ese gato se vuelve poema.